Columna de Opinión
Por Roberto Gaete , 26 de noviembre de 2020

¿Existe alguna relación entre la sostenibilidad y los movimientos sociales?

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El médico veterinario René Urzúa de Biofiltra analiza la compleja relación que hay entre las brechas sociales existentes y el deseo de una sociedad de transformarse en sostenible. ¿Es posible alcanzar ese objetivo sin superar la pobreza, por ejemplo? Aquí la respuesta.

En una mirada rápida pareciera que nada tuviesen que ver; sin embargo, transitamos en estos tiempos una delgada línea que nos lleva a reflexionar con algo más de profundidad en este tema.

Las ONGs influencian la toma de decisiones de empresas y Estados para proteger el medio ambiente y llevan varias décadas dedicando su esfuerzo en denunciar, exigir, difundir y demostrar que el modelo de desarrollo que tenemos está acabando con el planeta, con la degradación de los ecosistemas y la afectación de la biodiversidad. 

En ese sentido, han cumplido una importante y efectiva labor; sin duda que bastante más que los partidos políticos y los gobiernos, que no han tomado este desafío y que en general, no cuentan con una visión sólida en términos medioambientales.

Algunos sectores ecologistas, ponen el foco central en la degradación del planeta, colocando al ser humano en el rol de “culpable” del deterioro planetario. Esta mirada, que algunos definen como bio-centrismo, le cuesta más unir adecuadamente las dos crisis, ambiental y social; dejando los temas de pobreza o desigualdad fuera de la primera línea de su visión y de su discurso; reconocen una relación, pero muy secundaria. 

Por otra parte, existe otra mirada ambiental, bastante minoritaria, que pone en el centro de su visión al ser humano y su entorno; se denomina “antropo-centrismo”. El entorno engloba la relación del ser humano y los hogares con el medio circundante.

Las comunidades vulnerables tienen otras prioridades antes que las ecológicas, la subsistencia es la prioridad, pero además esta distancia tiene que ver con los contenidos ambientales, que mucha gente no logra comprender, básicamente por barreras comunicacionales y lenguajes muy técnicos.

Por otra parte, las ONGs o Fundaciones de este tipo que tienen capacidad de influenciar al poder, en su mayoría son dirigidas por profesionales que en esencia están distanciados de las vivencias de los sectores más vulnerables. Estas organizaciones no están ajenas a las estructuras de poder en la sociedad y así como los partidos políticos se alejaron de la población y de las comunidades, también les puede suceder a las ONGs, si están focalizados sólo en el planeta.

Con esta separación conceptual (pobreza y medio ambiente), pareciera que ya no bastaría exigir que una sociedad o empresa sea sostenible; sino incluimos la superación de la pobreza y la igualdad de oportunidades de las personas. No es sólo la degradación del planeta lo que nos tiene en estas crisis globales, también existe una fuerte demanda y pulsión social, y no es casual que estas crisis se den juntas, al menos la ambiental y social, que son producto de sus orígenes compartidos

En el libro “La tragedia ambiental de América Latina y el Caribe” que fue publicado para 38° sesiones de la CEPAL este año, su autor afirma que “también es verdad que el concepto de sostenibilidad, e incluso el de desarrollo sostenible, ha sido manipulado para asegurar la permanencia en el tiempo de cualquier negocio o empresa y para que los Gobiernos acepten el concepto de desarrollo sostenible”.

¿Puede un país o sociedad o empresa ser sostenible si tiene una parte de la población en pobreza?

Por supuesto que no del todo y eso obedece a realidades, necesidades y prioridades muy diferentes que hacen extremadamente difícil llevar a cabo acciones consistentes y transversales.

Al menos ya han surgido un tipo de empresas, las llamadas B, que marcan una diferencia en este sentido; ellas no requieren autodenominarse sostenible, lo son por definición, por el sentido que tiene su modelo de negocio con el medio ambiente y el compromiso con las personas o las comunidades. 

Tan importante como lo ambiental en una sociedad lo es el trato justo, la igualdad de oportunidades, condiciones de trabajo, educación y salud adecuadas.

No es suficiente exigir una sociedad, país o continente sostenible y unificar acciones consistentes, sino se considera la superación de las diversas brechas y necesidades de los diferentes grupos sociales, que hacen que las prioridades de uno sean totalmente invisibles e intrascendentes para otro. 

Autor:

René Urzúa de Biofiltra 

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