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Por María Sofía Opazo Mora , 11 de febrero de 2022

Comunidad de isla Huichas solo consume agua de lluvia y se quedaron sin ella

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"La ayuda de los empresarios se agradece, pero igual es incómodo para nosotros como dirigentes andar mendigando combustible con los navieros o los salmoneros. Aquí se requiere mayor presencia del Estado”, indicó Nilson Cárcamo, presidente de la junta de vecinos de Caleta Andrade.

Para los más de dos mil habitantes de la isla Las Huichas, en la Región de Aysén, la lluvia no es sólo una condición meteorológica sino también la única fuente de agua para su vida diaria. Es que esta isla de la Patagonia chilena no tiene ríos ni tampoco captaciones subterráneas. Sus tres sectores habitados -Puerto Aguirre, Estero Copa y Caleta Andrade- deben utilizar el agua que precipita durante buena parte del año para su consumo. El problema es que durante los últimos veranos la escasez hídrica ha dejado sus estanques de captación vacíos. El plan B de estos habitantes es la planta de osmosis o desalinizadora de agua de mar que tienen en Puerto Aguirre, la localidad más grande. Claro que para su funcionamiento la máquina requiere unos 4 mil litros de diesel mensuales. El inconveniente es que hace dos años ya no existe un servicentro en la isla, por tanto no hay venta de combustibles. Por otra parte, traerlo por barcaza aumenta significativamente los costos de operación.

“Podemos producir hasta 12 mil litros de agua por hora, pero para ello necesitamos combustible que si acá hubiera nos costaría entre 1400 y 1800 pesos el litro. Es decir, más de 5 millones y medio de pesos al mes, que aún así eso es más barato que traer el agua desde el continente. Pero no hay voluntad del gobierno para ayudarnos”, dijo Cristobal Cerda, encargado del Comité de Agua Potable Rural, APR, que abastece a los habitantes de Las Huichas.

Frente a este problema los dirigentes de las juntas de vecinos de los tres sectores le pidieron ayuda a los privados: en este caso a las Empresas Skorpios. La compañía naviera, que navega y recala en la zona con una de sus embarcaciones, decidió donarles combustible semanalmente.

Según Bernarda Taruman, presidenta de la junta de vecinos de Estero Copa, “las 20 familias que viven en el sector agradecen el gesto de las empresas. Sin embargo, también creo que es un deber de las autoridades que elegimos, tanto municipales como de gobierno, hacerse cargo del problema”. Además confirma que hace dos años cerró el único servicentro que había en la isla. “Todos estos inconvenientes se los planteamos en una reunión -en octubre del año pasado- a todos los seremis y al alcalde de Puerto Aysén, pero hasta ahora no hay respuesta”, reafirmó la dirigenta.

En Puerto Aguirre, el presidente de la organización vecinal es Javier Formantel, quien coincide con las críticas. Según él, los problemas empezaron en septiembre del 2021. “Casi no ha llovido desde entonces. En enero sesionó acá el concejo municipal de Aysén y estuvo invitada la Gobernadora Regional. Les planteamos el problema y nada. En la isla tienen derecho a voto como mil personas pero lo hacen 200 porque la gente ya no les cree a los políticos. No solucionan nada. Si no fuera por los dueños de Skorpios no tendríamos agua. Así de simple. Todos los domingos nos pasan a dejar petróleo para la planta”.

Nilson Cárcamo, a su vez, presidente de la junta de vecinos de Caleta Andrade confirma que este problema se está repitiendo todos los años durante el verano. “Cuando hay 20 días de calor y sin lluvias comienza el problema. Todas las autoridades saben que existe esta situación. Incluso han prometido hasta un proyecto para traer agua del continente con un ducto. Y lo más rápido es traer combustible para nuestra planta. La ayuda de los empresarios se agradece, pero igual es incómodo para nosotros como dirigentes andar mendigando combustible con los navieros o los salmoneros. Aquí se requiere mayor presencia del Estado”.

Desde el APR, Cristóbal Cerda aclara que con la escasez de combustible para operar no quieren aumentar los costos de los 300 socios y clientes del comité. “Aunque pagaran todos, con las actuales tarifas que bordean los 12 mil pesos, no podríamos costear la compra de petróleo. Además que tenemos otros costos como elevar con motobombas el agua a 180 familias. Lo más rápido sería subir las tarifas pero eso no es sostenible. Tenemos muchos clientes de la tercera edad”.

-En la isla hay como 100 vehículos y ninguna bencinera. ¿De dónde sacan el combustible? Se cuestiona el directivo. “Las autoridades no se preguntan eso. ¿O qué va a ocurrir con los bomberos cuándo la empresa Skorpios no pueda seguir donándoles el combustible?”.

Por ahora, estos dirigentes sólo esperan que el gobierno o el municipio de Aysén les colaboren con este insumo básico. Ello les permitiría producir agua sin inconvenientes y con volúmenes mucho mayores que si la trajeran por barco desde el continente, como lo ha hecho el gobierno en años anteriores. No piden más que ayudarles con los costos de los servicios básicos, en una región donde éstos son los más caros de Chile.


 

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